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CIUDAD BOLÍVAR, ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA

Arraigo histórico de una familia Vizcaino - Malagueña y Guayanesa en El Manteco

Dr. Bismarck Ortiz Rondón
Profesor Titular de la
Universidad de Oriente

Hace pocos meses coincidimos en Upata con la Sra. Mercedes Fernández, hija de Doña Sofía Fernández, viuda de Lezáma. Posteriormente, en una de sus conversaciones, Mercedes nos hizo saber de sus deseos en cuanto a que una vida tan rica y hermosa como la de Sofía Fernández, fuese recogida en texto escrito. Maru, mi esposa, quien lo supo de primera mano, me paso la información y de inmediato acogí la idea al relacionarla con los estudios formales de historia regional que he venido realizando en UCAB Guayana. Es un caso de estudio que calza perfectamente como parte de la historia del estado Bolívar en cuanto a personalidades relevantes en su devenir, por ello no dude un momento en considerarlo un proyecto de trabajo, no solo interesante sino trascendente, y tomarlo en cuenta como fuente de una investigación para con la maestría en historia, que para mí no solo afinca intereses en la historia perse, sino en la política nacional, esa en la cual ha tenido influencia la familia de Doña Sofía Fernández, desde El Manteco,un pueblo olvidado en la geografía nacionaly decidí acometerlo. Esta es la primera entrega como de esa tarea.
Un sitio: El Manteco
De centro a este, al sur del estado Bolívar se encuentra ubicada la población de El Manteco. Es un sitio agradable y grato. En algún momento del trayecto, cuando se avanza desde Upata por la carretera que conduce hasta allí, es posible observar a mano derecha, parte del espejo de agua del Lago Guri. Luego se pasa frente a la entrada a Cogollar y en el plano de lo turístico, al entrar al pueblo y doblar la primera esquina a la derecha se accede a Saranda, un hotel cinco estrellas, y más abajo en la misma calle, a un modesto y agraciado hotel: Saltamontes, donde puede pasársela igualmente bien, disfrutando de un lugar que, aunque modesto, tiene mucho que ofrecer a quien de verdad desea conocer su gente y disfrutar el paisaje.
Una finca: Kamarapia
A propósito de la gente de El Manteco, recuerdo una tarde de sábado en la que me acercaba al pueblo viajando desde El Callao por la carretera vieja que, al sur de ambas poblaciones, las comunica. Pude observar a mi derecha el leve alzamiento de una colina y sobre ella, una casa escondida entre la arboleda. “En esa casa vive Doña Sofía”, me hicieron saber e inmediatamente me la referenciaron como hermana de quien fue primera dama del país cuando el mandato presidencial de Raúl Leoni, un mantequero como se autodenominan los nacidos en ese lar. Pero, si la referencia generalizada y más conocida se dirige hacia la familia que llegaron a formar Carmen América Fernández, Doña “Menca” y Raúl Leoni, no es menos cierto aunque tal vez menos conocida, la participación de la familia Fernández en la evolución histórico política del país, más allá del hito presidencial.
Sofía Fernández, nunca he dejado de recordar ese nombre cada vez que he estado en El Manteco. Doña Sofía Fernández, hoy viuda de Lezama, es una mujer de El Manteco, quien sabe si expresión real de alguno de los personajes creados por Rómulo Gallegos en Canaima o Doña Bárbara. Sofía es integrante de una familia guayanesa, con antecedentes vizcaínos por la rama paterna y malagueños por la correspondiente materna. Ambas, familias de destacada actuación en los procesos históricos de Venezuela durante los siglos XIX y XX de nuestra contemporaneidad desde la Venezuela colonial, con antecedentes hispánicos, hasta la venezolanidad que intenta abrirse paso en la actualidad del mundo global. Kamariapa es la vivienda y tierras que pertenecieron al abuelo de quien fuera su esposo, fallecido hace unos cinco años, Don Efraín Lezama. Hoy, Sofía vive en Kamariapa al lado de su hija Mercedes y allí se encuentra de manera permanente el nieto – sobrino Raúl, quien ayuda a ambas en las duras tareas y actividades cotidianas del hato y la vida de campo.
Doña Mercedes, el primer encuentro
Es sábado 24 de marzo de 2012 y las primeras sombras de la noche han llegado a Kamarapia. Temprano al llegar, antes de que oscureciera, pudimos apreciar los becerros en un corral ubicado al final del camino que conduce al portal de la casa, justamente enfrente. Los hay blancos y pintados con manchas marrones, ansiosos se acercan a la ubre que los amamanta. Son siete, tal vez alguno más, y de inmediato el olor a bosta nos habla del campo y recuerda el interés e importancia de la ganadería nacional recientemente referida, a propósito de un Premio Especial del que fuera objeto por parte de El Gourmand World Cook book Awards de Paris, el libro “Nuestra carne, orígenes, cualidades y culinaria de la Carne Bovina Venezolana”, del Ingeniero Agrónomo Otto Gómez Pernía. Y mire que hay donde producir carne en la zona y particularmente en este municipio.
Un corredor lateral a la casona, nos acoge. Proliferan las plantas y el rattan, con una combinación verdiblanca en su tapizado de rustico y elegante mobiliario de jardín hace juego con el verde natural, conformando un escenario que culmina en el contraste del piso rojo, pulido, brillante que lleva mis recuerdos a la infancia catiana cuando el trabajo de mi madre daba porte similar a los pisos de nuestra casa familiar a punta de espermas de vela y cera. Me siento en un quicio, están presentes “Gollo” Martínez, su esposa Desiree, y María Eugenia quienes han ocupado y dispuesto los asientos. Los hijos del matrimonio Martínez Muñoz: Sebastián y Aitor van al patio. Se sirven algunas bebidas para refrescar y esperamos por Doña Sofía quien se encontraba descansando cuando llegamos a esta, de mi parte, primera visita.
Luego de algunos minutos, aparece la figura de una mujer menuda. Mercedes viene delante, atenta a la persona que le sigue ayudada por una andadera, ya que una afección de la cadera dificulta el libre caminar sin apoyo. De tez blanca y baja estatura, bien peinado el brillo dorado que luce en su cabello, el cual, con toda seguridad oculta sus tonos naturales actuales. Pulcramente vestida, con pantalón blanco y blusa de imperceptibles tonos de rosa, Doña Sofía hace su entrada al corredor. Se sienta y somos presentados. Una mano firme en consideración a la edad recibe la mía. Bismarck Ortiz, le digo; Sofía Fernández me responde. Ahora, viéndola frente a mí, recuerdo los noventa y tres años de mi padre y su lucidez. Veo a Doña Sofía conversar con Gollo y hacer referencia a las actividades políticas de esta tarde en El Manteco. Una caminata con Andrés Velásquez, candidato a la gobernación del estado por la Mesa de la Unidad Democrática en el estado Bolívar.
Los miro. Hablan del hecho de haber sido designada Jefe de Campaña de Gollo en El Manteco. Le refieren que fue mencionada esta tarde en el discurso del candidato. En uno de los giros de la conversación hablamos sobre la Universidad de Oriente. Me cuenta que en su oportunidad, cuando la UDO iniciaba su implantación en lo que sería el Núcleo Bolívar, fue comisionada para colectar recursos entre los empresarios dedicados a la ganadería en el estado Bolívar, los cuales serían asignados a la adquisición de terrenos en los que la universidad sería enclavada en Ciudad Bolívar. Alcanzó el objetivo encomendado. Ello es una muestra de las múltiples actividades que en el plano de participación pública han ocupado parte de su tiempo y dedicación en función del país. Me comenta que en razón de esa tarea le correspondió hacer un discurso, en tiempos que corrían paralelos a los que tenían lugar cuando se realizaban los trabajos del programa hidroeléctrico de Guri. Inspirada en ese hecho señalo que así como desde Guri se produciría la luz que iluminaría el desarrollo del país, desde la UDO se produciría luz para iluminar las mentes del desarrollo de Guayana. A mi modo de ver, una excelente comparación.
Mercedes interviene en la conversa y me refiere la edad de su madre, noventa y seis años. A finales de este mes de mayo arribara a sus noventa y siete años de edad. Percibo una mente lúcida, refractaria a la decadencia de las facultades intelectuales que impone el paso del tiempo. Llega su copa de champaña, alzamos nuestros vasos y todos brindamos. La ingiere con calma, sorbos breves y espaciados. La conversa prosigue y avanza a lo cotidiano. El tiempo no se detiene. Doña Sofía se mantiene atenta y participa. Da muestras de una inteligencia despierta y muy aguda. Refiere información actualizada sobre diferentes aconteceres del país, la región y obvio, El Manteco.
Mercedes me invita a entrar en la casa, me muestra unas cuantas fotografías. El tío Raúl, también oriundo de El Manteco, quien llegó a ser Presidente de la República, y Doña Menca Fernández de Leoni, hermana de Sofía. Le refiero a su abuelo, el General Juan Fernández Amparan y me muestra dos fotografías, en una de ellas de uniforme y grandes bigotes. De uno de los entrepaños de la biblioteca sustrae otra fotografía, en blanco y negro aparecen seis personas, en ella observo de inmediato las figuras de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni. Nos ponemos de acuerdo y pautamos el próximo encuentro para la Semana Santa por venir. Por esos días estaré en los predios rurales de Gollo y me programare para al menos un par de encuentros ya plenamente formales en cuanto al proyecto, que habrá de culminar al menos en un ensayo para publicación sobre la vida de esa gran mujer: Doña Sofía Fernández.
Unos días después, excelente ambiente y comida
Sábado a mediodía, salimos hacia El Manteco y llegamos a Kamarapia pasada la una de la tarde. Buen sol, mucha brisa, aire fresco. La frondosa copa de grandes árboles protege a los invitados de las inclemencias del sol. Al fondo del portal, una cortina de globos a título de cortina crea el escenario de fondo para la fiesta infantil en la que se celebra un doble acontecimiento. Se trata del primer año y bautizo de Sara, quien corresponde cronológicamente a la cuarta generación devenida después de Doña Sofía; Sara, es hija de Raúl, el nieto sobrino quien es hijo de la Sra. Marlene Fernández de Machado hermana de Mercedes, con lo que viene a ser una de sus tataranietas. Saludo a Oscar Machado, a su esposa Marlene y posteriormente al doctor Manuel Silva Córdoba y su esposa Sofía. Ambas mujeres son hermanas de Mercedes, la hija única de Doña Sofía. La veo reír a lo lejos y deja ver su entusiasmo por la fiesta. Una fiesta que seguramente la emociona al tenerlos a todos allí. No tengo dudas, es una casa en la que reina el amor matronal de la Doña, de Sofía, una guayanesa auténtica.
Kamariapa es una casa maternal en la que el amor guarda los aromas y la tradición dulcera de Guayana. Vale señalar que la familia Fernández, en las manos de Mercedes, recrea esa tradición dulcera regional, preparando un dulce de leche, que no cortada, resulta una verdadera delicia para el deguste del paladar cuando el cuerpo reclama la elevación artificial de los valores de glucosa en sangre para superar la modorra, cuando el declive energético se hace presente. Pero más allá de esta consideración gastronómica, la comida de esa tarde festiva, bien elaborada y presentada de manera sencilla como tal vez corresponde a la vida de campo, es realmente buena e innovadora, al menos para mí. No se trata de la parrillada tradicional. La res y el marrano tienen excelente sabor y tenor de cocción; la ensalada es fresca y las diferentes salsas están en su punto. Sin embargo, lo mejor fue la yuca. Preparada con un corte diferente, una especie de brunoise criollo, traía bien disimulada su textura bajo un aderezo lleno de sabor donde destacaban la crema agria, el perejil y el apio España o celery como también se le conoce, invitaban a tomar una nueva porción, tendidos como estábamos ante las manos benditas que en la añeja casona prepararon tan exquisito condumio. Así es la vida en esta casa, es lo que voy apreciando, observando, viendo. Hay una familia y una unidad familiar que alrededor de Doña Sofía, se percibe, se vive, se siente.
¿Quién es Chopita?
Sofía Fernández es conocida familiarmente entre los suyos con el nombre de Chopita, nació en la población de El Manteco, el 31 de mayo de 1915. Han sido cuatro hermanas, quienes vivieron su infancia en el hato paterno, Puedpa, ampliamente conocido por ser el sitio en el cual, como ya apuntamos, vacacionaba Raúl Leoni ya que su esposa, Carmen América Fernández, fue hermana de Doña Sofía. Me cuenta que aquella era la vivienda paterna y allí se criaron. Se le ubica en un trayecto anterior a la entrada del pueblo en la carretera que viene desde Upata. Resulta fácilmente reconocible por cuanto su entrada y portal son fáciles de recordar. Está en la que nos encontramos ahora, Kamariapa, fue la vivienda de los abuelos de su fallecido esposo.
Un par de detalles históricamente interesantes e importantes se hacen presentes en la breve conversación que sostenemos esta noche de viernes santo, noche en la que la nubosidad del cielo niega toda posibilidad de ver un firmamento luminoso, pleno de estrellas. Ha llovido esta tarde en la zona y entendemos el cansancio de Sofía, quien apenas viene regresando de un día de pesquería, como nos lo ha dicho, no más estar en su presencia. Para Efraín Lezama, esposo de Doña Sofía, era costumbre ir de pesca en este día santo. Acudían al rio que pasa cerca del sitio de Kamariapa. Mercedes y Sofía han estado allí durante este día, acompañados de familiares que disfrutan los días santos a su lado. Refiere Sofía que acordó con Mercedes retomar lo que era una costumbre de quien fuera su marido, costumbre que estaba un tanto olvidada. Veo la hora, son cerca de las ocho de la noche.
Dos datos referenciados por Doña Sofía me suenan interesantes, ambos relacionados con su genealogía ya que Sofía Fernández es pariente, aunque ella dice que lejana, de dos hombres cuya actuación devino en fundamental, para la historia de nuestro país. El primero, por la vía paterna. Se encuentra emparentada con el último Capitán General de Venezuela: Vicente Emparan, el mismo que ante la multitud congregada en la Plaza de Armas de Caracas el 19 de abril de 1810, dijera que si no le querían como Capitán General de la Provincia de Venezuela, él tampoco quería mando, dejando abiertas las compuertas al proceso independentista que culminaría dando nacionalidad republicana a los venezolanos. Es un dato que por ahora asumo como cierto, dada la lucidez mental y cognitiva de Doña Sofía pero que obviamente habrá que verificar por alguna fuente alterna como corresponde a la metodología historiográfica.
El nombre del padre de Sofía es Juan Fernández Amparan. Dice Sofía que a Latinoamérica llegaron tres hermanos Emparan, dos a Venezuela y un tercero a México. De los venidos a Venezuela, Vicente vino en dos oportunidades, la primera como Intendente en la Provincia de Cumaná, la segunda, como Capitán General de la Provincia de Venezuela con sede en Caracas. Cuando Pedro María Antonio de Emparan y Orbe, hermano de Vicente, radicado primero en Piritu y luego en El Chaparro, poblaciones ubicadas en lo que hoy son territorios del estado Anzoátegui, se entera de la suerte de su hermano aquella mañana de jueves santo, le acusa de cobarde y decide guarecerse de la afrenta en los territorios de Aragua de Barcelona. En su descendencia cuenta a Juan, quien habitará las tierras de Guayanay guiado por su espíritu aventurero llegó a descubrir unas fecundas minas de oro al sureste del estado Bolívar: Las Claritas en el hoy Km 88 de la carretera que conduce a La Gran Sabana. A esta rama paterna pertenece Doña Sofía Fernández.
El General Fernández Amparan alcanzó tal grado militar luego de la Batalla de Ciudad Bolívar en la que dirigió con éxito y bajo las órdenes de Gómez durante el mandato de Cipriano Castro, la toma del fortín El Zamuro. El cumplimiento exitoso de esa misión le hizo ganar la confianza del “Bagre”, quien dio muestras de la misma, al enviarle en dos oportunidades para conjurar deslealtades en los estados Trujillo y Monagas respectivamente. Doña Sofía refiere una anécdota de su padre en la primera ocasión que se presentó ante el Ministro de Defensa de ese entonces. Fue llamado al despacho y cuando estuvo frente al ministro, aquel le increpo su falta de respeto al entrar a la oficina cuando esperaban al General Fernández. Su respuesta fue una solicitud de respeto a su condición de general por encima de su edad ya que apenas era un mozalbete que no alcanzaba los treinta años de existencia.
De estas referencias surge una primera pregunta de orden histórico en cuanto a la verdad de hechos que habrán de demostrarse, tal es el que señala la llegada a América de tres hermanos Emparan. Las referencias que hasta ahora hemos obtenido, señalan que a Venezuela solo llegaron dos: Vicente, quien vino por primera vez como Intendente de la Provincia de Cumana en 1792 y posteriormente como Capitán general de la Provincia de Venezuela. En el primer viaje le acompaño en la venida su hermano Pedro María Antonio, ambos de Emparan y Orbe como apellido e hijos de José Joaquín de Emparan, nieto en grado quince del Rey Alfonso XI El Sabio, quien el 26 de octubre de 1744 contrajo nupcias con María Ana de Orbe y Zárauz. José Joaquín fue natural de Azpeitia, en los territorios de Guipuzcua, Provincia de Vizcaya en el Reino de España. Desde allí devienen los orígenes paternos de Doña Sofía.
Vicente de Emparan no tuvo descendencia, pero Pedro María Antonio de Emparan habito, primero en Piritu, al norte de la Provincia de Venezuela en el oriente marítimo y costanero de la misma. Posteriormente se adentró en el territorio, radicándose en El Chaparro, donde caso con Gracia Feliciana Arvaláiz Berroeta del Peral, cuyos ascendientes paternales, Juan Bautista Arvaláiz Altuna y Legarra y Rita Ignacia de Berroeta del Peral pertenecían a poderosas e influyentes familias de esta zona oriental. De la unión de Pedro Luís Emparan, quien cambiara su apellido al de Amparan, y Gracia Feliciana, nacieron tres hijos, Pedro Miguel, Salomé y Juana. En el registro que vamos levantando, aparece referida la Sra. María Manuela Amparan Moleiro, quien viene a ser la madre del General Juan Fernández Amparan.
A no ser que las fuentes hasta ahora consultadas refieran un error en cuanto a que fuese Juan y no Juana, el nombre del tercer descendiente de la pareja, pareciera existir una inconsistencia que obviamente, ante mejor fuente y con base en lo relatado por Doña Sofía, termina otorgándole razón a ella. Por tanto, y hasta confirmación en contrario, hemos de tener por razonable lo expresado por la Sra. Sofía Fernández de Lezama, en la población de El Manteco, estado Bolívar.
El otro dato históricamente importante en la genealogía de Doña Sofía, lo constituye su parentesco con el General Antonio José de Sucre y Alcalá. Este también es una dato que debe ser verificado desde el punto de vista de la metodología de la investigación histórica pero que, obviamente, vale la pena señalar por el interés que reporta para nuestra historia en general, y de manera particular y concreta, en el caso de la historia regional de Guayana. La madre de Doña Sofía fue la Sra. Sofía Alcalá Lezama, descendiente de los Alcalá. Provenientes de Málaga, los Alcalá llegaron a Venezuela en el siglo XVII, ochenta años antes que los Sucre.
Activismo político y social
Tengo en mis manos y leo un documento en el que se hace una cita textual de palabras de Sofía Fernández: “A la hora de la lucha, me siento capacitada para todo.”. La participación política de Doña Sofía deviene de los primeros momentos de la oposición a la dictadura de Gómez de la mano de su primo, quien fuera presidente de Venezuela: Raúl Leoni. Una de sus mayores angustias fue que una región como El Manteco, productora de ganado y leche, tuviese que consumir lácteos provenientes del Zulia. Industria Lácteas del Yocoima (Inlayosa), debe parte de su creación a los esfuerzos y trabajo gremial de Sofía Fernández de Lezama.
Adicionalmente, esa misma referencia biográfica de Doña Sofía, da cuenta de su activismo político. Se describe allí su participación en uno de los últimos procesos electorales realizados en el país. La narración indica la actividad desplegada por Doña Sofía en la búsqueda del voto y la organización de la Operación Galope entre los habitantes de El Manteco. Aún hoy, a sus noventa y seis años, ya casi noventa y siete, participa activamente en la política, tanto regional como en el municipio. En efecto, en estos momentos asume un papel fundamental e importante en el impulso, apoyo y consolidación de las candidaturas primarias de Henrique Capriles Radonsky, Andrés Velásquez y José Gregorio “Gollo” Martínez a la presidencia de la república, gobernación del estado Bolívar y alcaldía del municipio Piar respectivamente.
Militancia política
Diez de la noche, recién regreso de Puerto Ordaz, esta tarde de lunes santo estuve en la librería que habitualmente visito en cada oportunidad que me encuentro en esa ciudad. Entre los textos que hoy llamaron mi atención y cuya compra realice, se encuentra el libro Carta a Chávez en su desplome,escrito por la economista acción democratista Fanny Bello (2011). Lo hojeo, y en la dedicatoria que aparece en la página cinco observo un listado de amigas de la autora a quienes hace homenaje en su recuerdo descrito en orden alfabético. En la antepenúltima línea del segundo de los tres párrafos que se encuentran en esa página, aparece un nombre: Sofía de Lezama, para mí, obviamente se trata de Doña Sofía Fernández quien caso con Efraín Lezama, ganadero de la región y de allí el que Bello haya hecho mención de la Doña utilizando su apellido de casada. Una conversación con Doña Sofía confirma la dedicatoria y su amistad con la economista Bello quien llegara a desempeñar cargos importantes en la administración pública nacional.
El listado está integrado por ochenta y dos nombres entre los que destacan los de Isabel Carmona, Makcy Arenas, Ruth Krivoy, SentaEssenfeld, Sobella Mejías, Sonia Sgambati y Virginia Contreras entre otras tantas, a quienes ha correspondido desempeñar roles importantes en la vida política del país. De allí el interés que despierta el hecho de que el nombre de Doña Sofía aparezca en la cita referida. Y es que en este punto cabe una pregunta relacionada con la actividad y participación política de esta familia, oriunda de El Manteco cuyo tronco relaciona con familias provenientes del nororiente del país en el estado Sucre. Una pregunta que han de responder todos los miembros de la parentela descendiente de Juan Fernández Amparan y Sofía Alcalá y Lezama, constituida en primer lugar por las hermanas Sofía, Manuela, Carmen América y Mercedes, descendientes del matrimonio del General Fernández así como la descendencia de su hermano natural Manuel Felipe, en las personas de Marlene, Sofía, Clara Luz y Trinidad. Vale recordar que Juan Fernández Amparan fue, como ya lo apuntamos anteriormente, General en los “ejércitos” que disputaron la territorialidad de Ciudad de Bolívar en Batalla ocurrida a principios del año 2003, de la cual se dice, fue expresión del último alzamiento de las “montoneras” que caracterizaron la vida política venezolana durante los siglos XVIII, XIX y comienzos del recién concluido siglo XX. Es decir, que Doña Sofía ha sido portadora de genes antidictatoriales que igualmente se han hecho presentes en las generaciones posteriores.
La formalidad de una conversación
Hemos avanzado en nuestro trabajo y se hace necesario formalizar la respuesta a algunas inquietudes que han surgido de las indagaciones iniciales que hemos realizado. Para ello visitamos a Doña Sofía una mañana de domingo. Nos dejan solos en el corredor para la primera entrevista grabada. Allí, Sofía nos hace una serie de relatos que comienzan con los referentes del apellido Amparan en otras tierras.
En Veracruz, México existe una calle Amparan. En México conocí a una joven con este mismo apellido quien me invito con su familia a conocer dicha calle, nombre que devino del otro hermano Emparan llegado a lo que es hoy América Latina. Este es un dato histórico que vale la pena investigar en cuanto al apellido. Porque dos hermanos modificaron su apellido original al de Amparan.
Igualmente, nos señala la gran cantidad de figuras nacionales nacidas, no solo en El Manteco sino en general en el municipio Piar. Una de las contribuciones de esta familia al auge de esta población lo constituye la sesión hecha, de la casa de La Amarilla, donde Clemente Leoni tuviese una unidad de comercio, para que allí funcionase como en efecto funciona, la biblioteca de El Manteco y que por expresa deferencia de Raúl Leoni, lleva el nombre de Juan Fernández y no de Clemente Leoni como era el deseo de las cuatro hermanas descendientes de aquel.
Es Doña Sofía la única de las hermanas nacidas en El Manteco. Criada en el hato paterno, Puedpa, le correspondió la responsabilidad de hacerse cargo de la finca familiar allado de su madre, una vez muere su padre y Menca, quien era la verdadera conocedora del acontecer y manejo de la finca, se traslada a Caracas para atender a Raúl Leoni quien se encontraba preso a manos de la dictadura. Corrían los años posteriores al trienio adeco que se finalizara en 1948 y se estrenaba la dictadura perejimenista. Contaba Sofía unos treinta y tres años a la vez que señala la importancia de la organización y la gerencia en el manejo de las mismas, toda vez que su padre, como militar que era, había dispuesto que cada una de las propiedades tuviese su propia trama gerencial y de esa manera se facilitaba el trabajo, lo cual favoreció su actividad al frente de las mismas.
El diseño de interiores constituye la columna vertebral de su formación. La experiencia del esas artes las volcó en Kamariapa donde la transformación que hoy se observa en lo referido a la vivienda es obra de su intelecto y dedicación. Pero, Doña Sofía no se conformaba solo con ello, era una incansable activista del excursionismo y viviendo en Caracas, lo mismo subía al Avila que se trasladaba en largas caminatas a la Colonia Tovar, ascendiendo desde la vertiente Aragua de la misma, como lo hacían desde el litoral para encontrase con el icono vegetal de la Sultana capital de la República. Fue fundadora del Cub Hípico por cuanto también se desempeñaba como amazona. En el plano de la actividad comercial, Hobie, una tienda de regalos en la Caracas de su juventud, fue su creación. Se trataba de la primera tienda de regalos habida en la capital.
“Hoy es difícil conseguir un trabajador”, la vocación minera en la explotación del balatá primero, luego el oro, las piedras preciosas, han sido la actividad fundamental de esta población y puedo afirmar que Guri, no ha dado a El Manteco, los frutos que esta obra de ingeniería se esperaban. El país está en deuda con El Manteco. En el pueblo la gente mantiene su mentalidad minera y la influencia de Guri fue cambiar la minería del diamante al oro. No hay quien siembre una matica.
“Tengo un alto concepto de la mujer guayanesa. Porque la mujer guayanesa ha sido siempre una mujer de mucha personalidad, emprendedora, tengo ejemplo de muchas mujeres guayanesas que han levantado sus hogares”. “Le pido a la mujer guayanesa que siga manteniendo en alto su nombre”.
Llamo a Mercedes para un par de preguntas en relación con la vida de su madre. La vida de mi madre ha sido un gran ejemplo y muy interesante por la multiplicidad de etapas que ha vivido en lo político y lo económico, una mujer en la búsqueda permanente del beneficio de todos y aún hoy luchando por el país. Ha sido muy bonito tenerla como mama en todas sus facetas. “Seguir luchando por Guayana, la mujer guayanesa ha sido la primera en tantos eventos, han sido de mucha fortaleza y empeño no solo en sacar la familia adelante sino en poner en alto el nombre de la región”. Al final, vale que de tal palo tal astilla, Mercedes y su madre, Doña Sofía tienen casi la misma opinión en cuanto a la mujer guayanesa. Eso me perece interesante por cuanto en una sociedad matriarcal como ha sido la venezolana en la territorialidad de sus pueblos lejanos, El Manteco surgió a la vida nacional de la mano de mujeres ejemplares. Al igual que ellas, Doña Sofía es hoy ejemplo de trabajo y dedicación a la defensa de la familia y de la región en todo cuanto signifique bienestar para todos con ideas políticas de avanzada en el asiento de su ideología social – demócrata.
Es evidente, como aproximación a conclusiones preliminares referidas al origen de la familia Fernández Alcalá, que estos se remontan generacionalmente a la presencia en Venezuela de personeros venidos durante la fase de colonización del territorio en el siglo XVII. Que la raigambre política de sus ascendientes, aflora en la participación de esta familia en lo que respecta a la evolución histórica de El Manteco y sus alrededores. Que a su noventa y siete años de vida, Doña Sofía se mantiene como un pilar fundamental de la actividad política, económica, social y cultural no solo de El Manteco sino también del municipio Piar y del estado Bolívar.
Agradecemos al diario El Progreso la oportunidad de este su XIX aniversario, al permitirnos referir a Doña Sofía Fernández como expresión de la mujer guayanesa. Obviamente, las tareas inherentes a este trabajo, apenas han comenzado.

 

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