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CIUDAD BOLÍVAR, ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA

“Por añadidura me sucedo, buscando aposento en la paradoja”

Autor
Jesús Grau Ortega
El poeta de la fe

La entrevista se realizó en la residencia del ilustre, escritor y poeta. Al entrar a la residencia, percibimos su exquisita devoción por el Arte, donde se mezclan obras de pintores regionales e internacionales tapizando cercas, salones y ventanales, además de esculturas, por doquier diseminadas, resguardando al artista y en un lenguaje mudo, desnudando su alma.
“Bienvenido, John, al mundo mágico de La Barca de Oro”, y del Colectivo Cultural Guayanés Alejandro Vargas.
Nació en Caripito, Estado Monagas, donde cruza el tristemente célebre río Guarapiche, al lado del cinético universal Juvenal Ravelo, Premio Nacional de Artes Plásticas 2004, quien actualmente se ocupa de pergeñar arte constructivita en barriadas caraqueñas. También, nace en Caripito, uno de nuestros más grandes peloteros, Jesús Marcano Trillo, y en los años 1950-1952, vivió en Caripito, como Jefe de la Creole Petroleum Corporación, el progenitor del expresidente de los Estados Unidos Bill Clinton. Por otra parte quiero destacar de Caripito, que fue el pueblo donde aprendí a leer y a escribir con la maestra Josefa Aguilera de Sampson, mi extinta y adorada abuela.
En el año 1949, John se traslada, junto con su madre, a Trinidad y Tobago, de donde son sus padres, y regresn nuevamente a Caripito cundo John tenía sólo 4 años de edad.
Autor: Tengo entendido que hay un parentesco vuestro con el Ex-primer Ministro de Trnidad y Tobago, para la época, Eric Eustace Williams.
Así es, soy su sobrino biológico, ya que es hermano de mi madre Teresa Williams de Sampson.
Mi padre, John Sampson, es originario de Trinidad, hombre negro, no afro descendiente, como se dice actualmente, porque no entiendo esa jerga, ni etimológicamente ni antropológicamente, y no tengo ningún deseo de entenderla.
¿Cómo está conformada el resto de su familia?
-Mis hermanos, a los cuales profeso un entrañable afecto y admiración: Celsa, Solange, Peter Michelle y Domingo Jesús.
Nuestro entrevistado, ingresa al Pedagógico en Estudios Literarios y luego se traslada a Florencia, Italia y realiza, en ella, estudios de Historia Crítica y Antropología, en la Universidad de Degli Studie Di Firenze, desde 1973 a 1978, período en cual escribió dos libros: Veritatis (1974) y Noviembre Florentino.
¿Qué circunstancia lo marcó de esa estadía en Europa?
-Mi amor por el prójimo y mi profunda creencia de que el Arte es la manifestación suprema del conocimiento. De allí deduzco, como tú bien lo sabes, mi confesa adhesión a todas las manifestaciones estéticas como compromiso absoluto hacia la búsqueda de la belleza, pues el Arte es eso: apetito de belleza, y lo sitúo por encima de la tecnología. Es conocida mi devoción y respeto a la obra del Maestro Jesús Soto y por ende lamento lo que ocurrió con el Museo Soto. Por eso también mi afición por algunos artistas del país, entre ellos: Jacobo Borges, Mateo Manaure, Edgar Sánchez y mi respeto a nuestros artistas: Jesús Alexis Bello, la exquisita Nirian Guevara, al gran neoclásico Luís Pérez, la bella María Auxiliadora González, el cubista Néstor Rojas, el entrañable Joaquín Latorraca, Herbonnier, uno de los grandes retratistas del país, Obregón y su destacada esposa, , el infinito José Rosario Pérez, la calidad y la armonía de Santiago Romero, Luís Bellorín (nunca bien ponderado). De Martínez Barrios me gustó su obra. Su gran secreto fue que descubrió que pintar como los niños daba dividendos. Tenía una formación intelectual, es un hito en la pintura universal dentro del arte figurativo, no inserto en ningún estilo. En definitiva fue un artista muy especial, entre muchos otros cuyos nombres no preciso en este momento.
¿Sus Hijos?
Kimberly, Lennys, Laisha y Juan Francisco. Los dos últimos con la eterna Gloria Blasco (Gloria siempre…).
¿Qué caracteriza su vida?
-Ejerzo la existencia en pro de la amistad. Me considero un hombre muy afortunado, dado las amistades, que la vida me ha deparado. Últimamente tengo un gran interlocutor: Yemil Sheik, un libre pensador de primera fila. Dada mi presencia barrera (en las barras y en los tragos) he conocido a personajes como: Al Pacino, Caupolican Ovalles, Francisco Salazar Martínez, Moris Nest .
¿Su relación con Dios?
Magnifica, inclusive mi último Libro: Eli Eli Lenna Sabactani (Dios mío, Dios Mío, porque me has abandonado) habla de esa relación tan fecunda y estrecha. Otras de sus obras: Los Habitantes del Agua: 1986, Talco y Bronce: 1988, In Situ: 1988 y La Parca y El Averno, que se terminó de imprimir en el mes de julio de 1991.
Extracto poético de este libro: “Cioto,
Vivo con ella, no cuentan los saldos en la carne, el amor en capilla ardiente levanta actas de vida a la desfachatez del entorno. Fieles, los pájaros cimbran presentes, salvo para los notarios con sus cláusulas aparentes. Yo colocaba flores de Calígula en el umbral al bostezar el sol, convalecía al polvo y al pecado, modales de islas cundiendo océanos y para siempre en la otra vida frutos escarpados, amor, amor, que no sabe del eco, y busca en grandes ojos fisuras para jugar, cargas no vistas aleteos.
Me quité la levita y los réditos, fui el onomástico de la aceituna.
Madre y mis hijos, madre amiga, bebiendo la llama desde luego, mientras ni Cristo estropea sus nogales. Ella de ser sobre la tierra, lentisco, hazaña y un alma. Con sus remos. Madre conjuntada. Mis hijos, mis hijos, de luces, ornados de polen donde no ponen cercos. Mis hijos por el bosque. Que cantan en las terrazas segando águilas. Que sin verlos los veo en el ayuno con los bueyes de Itaca. Huelen a líquenes y risas averiadas en un abrazo sobre el agua. En el fondo de sus gargantas los signos cortan carenas e imputaciones al alba.
¿Qué serán?
Dable al vaho, me correspondía habitar mis monedas. Yo quería trazar formas divinas. Albergar medidas de una hembra total en una estancia labiada. Yo quería el timón que sube con los vivos encantado al paso de la tierra, dotaciones urgidas donde multiplican coitos para que oficien las parteras y niños en esplendor hagan tardes indivisas.
Oh, yo quería ser el huésped más puro del planeta.
Conciliar, levantarle el acta de defunción a la mentira. Aconsejé a los irreverentes la cebada. Turné milicias con los pájaros. Si, yo quería abdicar a la certitud y no sucumbir. Radicarme, más invertida arrulla la verdad el pan sequital.
A la hora puntual no es posible el llanto. Nunca le vi ni en el fraile ni en el convento bajar para reírnos juntos.
De súbito diviso setos y el sínodo enturbia mi licor. Por acto de fe mis seres queridos habitan el exilo.
Hacinados requerimientos descubren que mi fin es un cuchillo. Doy clases a mis términos esperando la estación de los naranjos, bonancible tras la gratitud de mi encuentro. Por primera vez la muerte es un hogar e hipnótico como las uvas concurro a la cremación.
De hinojos las mujeres recuerdan a un guitarra ensalivando amor por razones distintas. Relatan sus bocas lo que queda del compromiso. Paz.
Miro a los capitanes y príncipes calcáreos llegan a mi morada con desdibujados expedientes.
No sé. Las víctimas temen homenajes.
Yo quería. Quiero. Ahora y siempre. El buen tiempo.
Paz. Paz.
Quiero las velas del retiro.
Quiero mis riberas.
Dicen que el piadoso arma su cuerpo para serle, cuando rodó la niebla en patios inmisericordes las camas son el único territorio: de madrugada.
Paz.
Suprimo el fracaso del desdén, no me interesa la literatura de la angustia.
Paz.
Como un personaje de las cumbres de gracia donde no cuenta el maleficio porque los desterrados son espectros, aparejo.
Trato de igualar mis baluartes y mitigo. Por añadidura me sucedo, buscando aposento en la paradoja. Ficticio el deleite flirtea en la calle.
La condena es única. Más yo no soy un condenado. Mi cuerpo es otra instancia en la cofia de los sátiros. Yo recojo coros seculares en las miradas y el agua indicada para el festín.
Bienhechora la mudez del barro, ninguna tersura le es promisoria, ningún júbilo la encinta.
John: “No me quejo. Vivo, bebo y debo en Venezuela, donde como en todas partes el delito es vitalicio. Y puesto que nadie sabe donde guarda réplicas de nada la gloria de la cólera me sucedo. Satán es pluralista, Dios es contraparte”.
¿Qué países ha visitado?
Todo el mundo, salvo Norteamérica, México y Canadá. Sin embargo mi ciudad preferida es Ciudad Bolívar. Ella es como una mujer camorrera y cálida, difícil de desprenderse de ella.
Autor:
Sólo Ella Una Estrella: Estoy aquí/ sentado frente al río/ en la quietud del atardecer/ una gaviota lo sobrevuela/ con elegancia y evidente placer/ El Orinoco bosteza y se desnuda/ en su lecho de cálidas rosas/ abrazado a una roca/ rindiéndole amor y tributo/ a una mágica Diosa/ “La Sultana del Orinoco”/ A lo lejos se divisan las riberas/ hospedaje de las garzas, corocoras y palomitas mensajeras/ retozando entre sus aguas/ y abanicos de palmeras/ Mientras yo la miro a ella, cual estrella/ en el celeste azul del cielo/ libando en cáliz de quimeras/ por su amor que tanto anhelo/ He compartido mi soledad con vuestro recuerdo/ a lo largo del camino/ así avizoro mi destino/ viviré la dicha de haberla conocido/ y la gloria de saberla siempre mía…
¿Su relación con Jesús Soto?
Extraordinaria!!
¿Qué libros recomienda a nuestros distinguidos lectores?
El Sueño del Celta, de laureado escrito y Premio Novel Mario Vargas Llosa, el cual, amigo Grau, le agradezco reciba como un testimonio de afecto, admiración y tolerancia por haberme escuchado tanta vaina.
Así se expresa: “Lastimosamente los sistemas se han convertido en grandes guachafitas, donde prevalece el medalaganismo (me da la gana), lo que hace que estos países estén irremediablemente perdidos y si quieres analiza la tal cumbre de las Américas.
Entristece el tráfico de estupefacientes que existe en el país, sobre todo en una zona como Ciudad Bolívar y más aún sorprende el silencio sobre esa situación. Otra de las cosas dramáticas de nuestros pueblos es la falta de lectura, que desde hace milenios es la única forma de adquirir cultura.
John: “Lo más importante de mi condición de mortal: “No tengo palabras para expresar mi gratitud a la “Barca de Oro”, por este homenaje que me han conferido”. Como hombre de letras siempre he celebrado la desinteresada cooperación que le ha brindado, el editor Carlos Mejías, al mundo de la cultura.

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