Edición del día Jueves 01 de Septiembre 2.011

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CIUDAD BOLÍVAR, ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA

Simples reflexiones
Cuando la política se lee entre líneas Por: Eunice Sánchez Figuera

Hablar de todo cuanto acontece en la ciudad y el país, implica un acto político. No sólo porque actuamos como “entes” políticos al modo de Aristóteles (animales políticos), que en la Grecia Antigua buscaban la virtud, sino también porque involucra la gestión de gobierno, para mí, indistintamente de las competencias jurisdiccionales.
En torno a responsabilidades gubernamentales, he referido y, refiero, tanto al Poder Ejecutivo y Municipal, léase, Gobernador y Alcalde como autoridades electas por el pueblo y quienes tienen el DEBER (función pública), de velar por la ejecución de las políticas y programas que proporcionen, de acuerdo al Plan Estratégico de la Nación (para todos por igual), mayor “suma de felicidad” a los ciudadanos y una mejor calidad de vida.
Las fronteras entre uno y otro ámbito, las define hoy día, más allá de la Ley, dos factores, a saber: 1.- La integración de los poderes en pro del bienestar colectivo y 2.- Un compromiso auténtico y genuino por la ciudad y el país. Éste último, NO SE DECRETA. Es muy simple: Se siente. Por tales razones aludo siempre a ambos mandatarios y gestiones, porque el problema ideológico que siempre o casi siempre los separa para desgracia del pueblo, creo, no debe privar para hacer las cosas bien y en conjunto, en tanto que no es un asunto doméstico, menos particular, ni un deslinde para saber con quién o no estamos, se trata, Señores, de un asunto COLECTIVO.
Esta “pequeña” menudencia política, es como para que quede claro que cuando refiero a ambos poderes (estadal y municipal), lo hago en función de que así como los ciudadanos que pagamos impuestos y contribuimos al ingreso per cápita e incluso pagamos por quienes NO LO PUEDEN HACER (por razones aún de exclusión en cuanto a los servicios), también deben hacerse cargo de lo que les compete en la ciudad, la entidad y la patria por igual: AMBOS PODERES, no parcelas de poder, entonces hablo por todos y, veo integralmente, no por intereses ni fragmentos, ni para quedar bien con nadie, pues mi ética y mi militancia es por la vida y el bien de todos. Para buen entendedor…. a veces no hace falta fijar posición, pero es necesario que los asuntos de la alta política sean interpretados al modo de los clásicos que aún tenían la pureza de la areté o virtud y deseaban lo mejor para la república, que es distinto a la política con p minúscula o a quienes actúan como testaferros del pensamiento y, de las instituciones, actuando al estilo de lo que les conviene fragmentariamente, es decir, a favor de una ideología y lo peor, a veces ni siquiera es ideología sino intereses políticos complacientes como si la gente fuese ciega y sorda, o, no mirase lo que acontece a su alrededor. Esas interpretaciones fragmentarias de lo político, sacadas con pinzas o escarpelos ya las conocemos y, en nada nos sorprende, pues, es un uso perverso de lo que son los “juegos del lenguaje” que no actúan para bienestar colectivo, contextualizando realidades sino como visión fragmentada y dividida de la misma, o sea, veo según me conviene. Lo cierto es que gubernamental y políticamente hablando, quienes se comprometieron en sus campañas electorales a darnos una ciudad mejor, para un mejor vivir, se les puede decir que, al presente no habido cambios trascendentales, no han cumplido con el pueblo que les dio su voto bajo una creencia de cambio, y hoy por hoy, después de tantos años de gobierno estadal revolucionario y municipal liberal, la ciudad se encuentra sumergida en el abandono total, y pareciera que es más importante la diatriba política, el dime y direte, que la responsabilidad por trabajar para embellecerla y elevar su calidad de vida. Las fronteras no existen cuando hay afecto sincero para trabajar por el Estado, la Ciudad, el Municipio, por su gente. Nací en esta ciudad y la Amo: por eso, milito en ella.
Los compromisos no se soslayan, no se “pelotean”, no se echan a un lado con excusa de una jurisdicción legal. No se puede obviar tampoco la intencionalidad con que son hechas estas reflexiones, a cada cosa hay que llamarla por su nombre, aunque, estamos claros, por supuesto, que cuando escribimos las palabras dejan de pertenecernos para dejarlas a la libre interpretación del lector, pero lo que sí está más claro es, que en el lenguaje existen juegos, y en los discursos subyacen propósitos, se esconden cosas que pueden ser utilizadas con interés propio. Ahora, si el discurso es claro y la posición de quien lo emite, es un esfuerzo vano darle otro giro, por ello quiero aquí reafirmarlo literalmente, evitando así interpretaciones que en el fondo no se corresponden con la “verdad verdadera” de lo que es el amor, que es la esencia de lo que expreso en mis escritos, pues nadie me paga para ello y, para nadie milito, mi militancia es LA CIUDAD y el EUNICISMO, es mi propia ideología, formada al fragor de mis vivencias, las de mi familia y de lo que investigo a diario sin que nadie me mande y a nadie adule.
Mi llamado de atención a las autoridades gubernamentales y municipales para que se pongan de acuerdo para trabajar por la Capital que merecemos, trabajar multiplica los resultados, debe haber sinergia entre ambos poderes y escoger los mejores, los más capaces y competentes para organizar la anarquía que tenemos los bolivarenses en la Ciudad Capital, en sus instituciones y entidades públicas, etc. Es mi reflexión de la semana.

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