Edición del día Lunes 06 de Julio del 2.009

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CIUDAD BOLÍVAR, ESTADO BOLÍVAR, VENEZUELA

"El crimen es el pan nuestro de cada día"

* ¿Mi oración y consuelo para tantas madres y padres para toda las familias vistas en ese vaso de amargura?

Nuestro país se convierte en el símbolo de la violencia, y ya nuestra querida Guayana se bate en ese mar de sangre y del dolor, el pueblo vive en un permanente duelo. En las clases pobres en las clases medias y en las clases a altas nadie esta a salvo.
Y por el amor a dios no me tilden de alarmistas porque mayor delito es callarlo u ocultarlo. Los últimos 10 años murieron más de 150.000 mil personas por homicidio, resistencia a la autoridad y posible homicidio en Venezuela, de acuerdo con datos suministrados por el Ministerio de Salud, el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) y Provea.
Estoy seguro que cada uno de nosotros conoce a alguien que ha sido víctima de la violencia. Y aquí hay huérfanos, viudas, amigos tristes que vieron a sus seres queridos morir por causa de la violencia.
Yo quiero pedirle que oremos por nuestra nación, vamos a pedir a Dios que nos dé paz y seguridad. Vamos a unir nuestras voces en clamor a Dios, vamos a tomarnos de las manos y, en señal de esa unidad que debemos tener para buscar la paz en nuestra patria, levantemos esas manos juntos y oremos en voz alta al Señor: Padre nuestro que estás en los cielos, aquí estamos tus hijos, Dios, afligidos por tanta muerte, tanto asalto, tanto secuestro, tanta injusticia en nuestro país. Señor, ten piedad de nosotros, ten misericordia de nosotros, ayúdanos Señor, dale autoridad y sabiduría a los que nos gobiernan, para que con carácter mantengan la paz y la seguridad en el país. Señor, ayuda a que la policía, el ejército, los jueces, y todos aquellos que tienen autoridad para poner orden y justicia, lo puedan hacer, Señor. Dios eterno trae paz y consolación a las viudas, a los huérfanos, a aquellos deudos que sufren la pena y el dolor por la muerte de sus seres queridos. Danos consuelo, Señor, y concédenos tener en nuestra patria seguridad, paz, justicia y que nosotros tus hijos, Señor, no nos cansemos de proclamar que Jesús es el camino, la verdad y la vida y que nadie viene al padre sino por él. Que proclamemos que quien en Él crea, aunque esté muerto vivirá. Que proclamemos que Él es la resurrección y la vida. En el nombre de Jesús, amén, amén.
Muchos entre nosotros hemos llorado amargamente al ver a nuestros amigos ser asesinados, muchos lloran la muerte de sus padres, la muerte de sus hijos por causa de la violencia, por accidente, y otros por causas naturales, por enfermedad, por vejez. La Biblia nos enseña que es una manera de reaccionar ante la muerte el sentir dolor y tristeza, pero no debemos sentir tristeza como los otros que no tienen esperanza, porque nosotros tenemos esperanza de la resurrección de los muertos. Debemos alegrarnos porque algún día resucitaremos por la gracia de Dios.
Si somos sinceros, aun los creyentes tenemos que reconocer que no sabemos muy bien qué hacer con la muerte ni cómo reaccionar ante ella. La muerte siempre nos sorprende, nos descoloca, nos desconcierta. Y nos golpea. Por eso, lo que solemos hacer con frecuencia es tratar de ignorarla y no hablar de ella. Y cuando la muerte llama a la puerta de alguna familia cercana, procuramos olvidar cuanto antes ese triste suceso y volver enseguida al vértigo de la vida.
Ahora bien, tarde o temprano, la muerte va visitando también nuestros propios hogares arrancándonos nuestros seres más amados.
Pero ¨cómo reaccionar entonces ante esa muerte que nos arrebata para siempre a nuestra madre o a nuestro padre? ¿Cómo reaccionar y salir adelante ante la pérdida de un hijo? ¿Qué hacer ante el vacío que van dejando en nuestra vida tantos amigos y personas queridas que ya no están? La muerte es una puerta que cada ser humano traspasa en solitario.
Una vez cerrada la puerta, la persona fallecida se nos oculta para siempre. Ese ser tan querido y cercano se nos pierde ahora en el misterio insondable que los creyentes llamamos Dios.
Pero entonces surge la inquietud y la pregunta: ¨cómo relacionarnos con él o ella? ¨Cómo mantener el vínculo y el contacto?
La liturgia cristiana nos revela cuál es la actitud de los creyentes ante la muerte de nuestros seres Dice la liturgia: "Recuerda a tu hijo a quien has llamado de este mundo a tu presencia. Concédele que así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección". Esa es la convicción del creyente, y aunque la fe no mitiga el dolor y la tristeza de la pérdida, al menos - como está dicho - nos aporta algo de paz, de esperanza, de consuelo. Y también nos permite encontrar un sentido a algo que nos supera y nos desborda completamente.
Hay cosas que sólo podemos entender y vivir "si tenemos un corazón sabio y humilde y nos acostumbramos a ver lo que no puede percibir la mirada del superficial y del impaciente".
Ante esta triste evidencia, caben las preguntas ¨Qué se piensa hacer con la prevención sobre el delito, que acciones seguir? ¿Qué hacer con la prevención primaria, secundaria y terciaria? ¿Se aumentarán la fuente de trabajo? ¿Se preocupará el gobierno por proporcionar mejoras? ¿Se desarrollarán campañas de culturización? ¿Se harán más eficientes los tribunales de justicia? ¿Qué políticas y medidas se tomará con respectos a los vagos, alcohólicos, prostitución, drogadicción, ext.? Que Dios los bendiga. Tú me conoces no digas después que no te lo dije.

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