| Por: Silvia Alegrett
Los recientes anuncios presidenciales no han
contribuido a crear un clima de unidad nacional para enfrentar
juntos los graves problemas del país, por el contrario,
sólo han intensificado el clima de desconfianza, confrontación
e inseguridad que divide a los venezolanos desde 1999. Se evidencia
en estas medidas la clara intención de aumentar el poder
del Estado en detrimento de los derechos de los ciudadanos y sus
conquistas democráticas.
Expresión Libre, ONG que lucha por la Paz y la Democracia,
considera que estos derechos, fundamentales para el funcionamiento
de una democracia moderna, han sufrido, progresivamente, un serio
deterioro a lo largo de estos años ante las permanentes
agresiones verbales y físicas a reporteros y medios de
comunicación y el acoso judicial a periodistas y articulistas.
No existen instancias judiciales independientes que protejan a
los comunicadores ante los atropellos de que han sido víctimas
y el Estado ignora los continuos llamados al respeto y la tolerancia
de las instancias nacionales e internacionales de Derechos Humanos.
Se han aprobado leyes que restringen severamente el ejercicio
del periodismo y facilitan la intervención del Estado en
la programación de los medios radioeléctricos. El
cerco económico contra medios de comunicación independientes
se efectúa al negarles pautas publicitarias o demorar los
pagos de deudas contraídas poniendo en peligro a decenas
de medios pequeños que son fuente de trabajo para miles
de trabajadores. El control de cambio y las sanciones del Seniat
también forman parte de esta operación sistemática
de atenazamiento del Estado contra los medios.
El acceso a la información oficial es cada vez más
restringido, negándose en la práctica, el derecho
a la información que tiene el pueblo venezolano sobre la
gestión oficial. A los periodistas de medios independientes
se les niega continuamente el derecho a cubrir eventos oficiales
y, de hecho, ha desaparecido el debate cara a cara sobre importantes
temas porque los voceros oficiales no asisten a entrevistas o
eventos públicos a los que han sido invitados.
El Presidente de la República asegura que radicalizará
el proceso político para conducir al país al “Socialismo
del Siglo XXI”, acompañando dicha afirmación con
el anuncio de la suspensión de la concesión al canal
Radio Caracas TV y la estatización de varias empresas.
No es difícil asociar estos anuncios a la existencia de
una estrategia dirigida a fortalecer el gigantesco y multimillonario
Estado venezolano y a silenciar, progresivamente, a la opinión
pública, a los periodistas y a los medios independientes,
basados en una visión autoritaria de sociedad que ha fracasado
históricamente como modelo de justicia, progreso y libertad
en varios países.
Se ha pretendido justificar el cierre de la señal de RCTV
con interpretaciones legales de las normas sobre concesiones pero
es evidente que se trata de un caso de retaliación política
que, seguramente, se repetirá contra otros medios independientes
a medida que se cumpla con el proceso de radicalización
anunciada por el Gobierno.
Los voceros oficiales ignoran y rechazan las advertencias de organismos
como la Organización de Estados Americanos (OEA), Federación
Internacional de Periodistas (FIP), Human Right Watch, el Instituto
Internacional de Prensa (IPI), la Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP) o Reporteros Sin Fronteras a quienes califica de intervencionistas.
Los comunicadores sociales, periodistas, trabajadores de los medios,
estudiantes y escuelas de comunicación social, empresarios
de los medios de comunicación, usuarios, instituciones
gremiales, sindicales y de investigación debemos vincular
nuestra labor diaria a la defensa de los principios democráticos
de la libertad de expresión y el derecho a la información
de los venezolanos, seriamente amenazados por el Gobierno. En
tal sentido Expresión Libre rechaza las agresiones contra
estos principios y exhorta a los organismos representativos a
activarse en defensa de los derechos democráticos del pueblo
venezolano.
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